Tiene gracia. Tú que eres interlingüista, abogas por el idioma común en el Senado, y yo que lo soy mono, por el multilingüismo.
No conviene sacar las cosas de quicio, con todo el respeto. Efectivamente, no tendría sentido imponer que cualesquiera administración prestataria de servicios públicos en España, lo hiciera en cualesquiera de los idiomas oficiales de los distintos territorios, a demanda del ciudadano tocapelotas. Sería tanto como obligar que todo funcionario dominara las 4 o 5 (o 6 o 7) lenguas vernáculas, o de otro
modo tanto o más disparatado, dotar de servicios de traducción simultánea aquí y allá, a diestro y siniestro. No tendría ningún sentido, evidentemente, y debe regir cierta política de vehicularidad idiomática. Lo que no quita para que en el caso del Senado (cámara de representación territorial), puedan tener cabida todos esos idiomas.
Estoy apelando al valor simbólico, que para mí es importante y en este caso concreto, justificativo de la inversión económica que supone.
Ahora que hablas del Esperanto, o de Interlingua (desconocía su existencia), quizá en un futuro podría existir un Senado Ibérico interlingüista, pero eso hoy en día es ciencia ficción (tanto por la primera, como por la segunda adjetivación).
Yo, de momento, me conformo con que en España exista al menos un lugar donde puedan concurrir todos los idiomas oficiales, y se erija en crisol de la pluralidad que enriquece (y no empobrece) esta tierra. Y lo que deseo hoy para España, lo desearé mañana para Iberia, esa maravillosa torre de Babel ...
Por cierto. ¿podría ser factible una especie de Esperanto Ibérico?; o tendremos que recurrir al latín?