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El iberismo de nuestro tiempo tiene expresiones de todo tipo, pero hay algo común a todas ellas, nacieron prácticamente huérfanas. A nosotros nos corresponde crear un iberismo desde los cimientos, que reconoce la historia, pero que se asienta profundamente en el presente.
En el pasado la idea de la unión pudo seducir los oídos de grandes próceres decimonónicos. Sin embargo, la unión no se produjo simple y llanamente porque primero Portugal y luego España decidieron escoger caminos separados. Tomaron la soberana decisión de elegir sus propios destinos, constituyéndose como estados-nación. Esas fueron las fuerzas que ganaron la partida histórica, España y Portugal salieron reforzados en su soberanía, primero nacional y mucho más tarde popular.
Fruto de esa decisión histórica en la actualidad se encuentra ampliamente afianzada la Nación española acogida no sólo a una realidad jurídica que bebe directamente de una Constitución democrática, sino también a un sentimiento afectivo que recorre todo el territorio y que se ha venido gestando durante siglos. Hoy día es un estado unitario autonómico que no deja de ser una síntesis casi perfecta de las múltiples sensibilidades que la componen.
Los adherentes al Confederalismo Hispano-Luso nos sentimos firmes defensores de la soberanía e independencia de los estados que componen el mapa político de la Península Ibérica: España, Portugal y Andorra. Este profundo respeto a las diferentes soberanías es el auténtico eje central de nuestro iberismo.
Proponemos, por tanto, el máximo acercamiento posible entre los estados de España y Portugal en materia de colaboración internacional apoyándonos en las estructuras y organizaciones ya existentes, siempre desde la bilateralidad, el máximo respeto mutuo y un acentuado espíritu democrático.
Somos conscientes de que aún queda mucho por avanzar, pero desconocemos hasta donde puede llegar la integración en un futuro horizonte. Si bien todos los presentes tenemos nuestra propia visión ideal del iberismo, hemos optado por una vía pragmática que busca resultados palpables y tangibles para el común de los ciudadanos de la Península. Alejada de debates maximalistas, centrados en la foto final, y de cuestiones identitarias o territoriales. Si bien participemos en dichos debates, consideramos que su permanente discusión es un gran obstáculo que frena la actividad del grupo, por ende, impidiendo la consecución de nuestros objetivos.
Quisiera por último concluir con un agradecimiento a la Administración por haber recogido, valientemente, la petición pública de recuperar las sub-secciones para grupos de tendencia iberista. Así como por haber creado un espacio para los que creen en esta forma de iberismo.
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