En primer lugar, quería agradecerte las muestras de confianza como persona
moderada en estos asuntos, aunque sé que a veces me enciendo. Por desgracia no siempre es posible un debate sereno sobre cuestiones lingüísticas sin que esté la p... política por el medio.
Respecto a tu comentario, me gustaría matizar algunas cosas. Lo primero, es que está claro que las diferencias lingüísticas entre castellano y astur-leonés serían más tenues en los primeros momentos, toda vez que su evolución desde el latín vulgar haría que existiese mayor proximidad.
En cuanto a si una lengua es anterior a otra, no existen razones para pensar en ello. Es cierto que el primer testimonio escrito en lengua romance es la Nodicia de Kesos de 948, de un monasterio leonés, el de Ardón, si no me equivoco, aunque resulta algo confuso. Se acepta comúnmente que las lenguas aparecerían más o menos en la misma época, aunque a falta de documentos escritos, nunca lo sabremos.
Sobre las similitudes entre astur-leonés y castellano, creo que se pueden explicar más por proximidad de lenguas y por prestigio del astur-leonés como lengua del reino de León, el más importante de la época, que por una repoblación con leoneses y asturianos.
En realidad la investigación histórica más reciente nos habla más de una romanización del territorio y de la aparición de poderes locales que habrían resistido la invasión visigoda primero y musulmana después. Incluso hay indicios de que grupos de población islámica habría permanecido en la cuenca del Duero después de la revuelta beréber de 740, ya que en la documentación hay muchos nombres árabes en cartularios de monasterios como el de Sahagún o de la diócesis leonesa. Actualmente se tiende a pensar que no hubo tantos movimientos de población como se defendía anteriormente, principalmente porque el registro arqueológico y la documentación ha mostrado que no hubo una despoblación total y absoluta de la cuenca del Duero como defendía Sánchez-Albornoz, sino que se quedó, organizándose bajo poderes locales y comunidades campesinas libres. Sí que hubo, puntualmente, repoblaciones con gentes de otros lugares que han dejado huella en la toponimia como es el caso, por ejemplo, de Bercianos del Real Camino, todos los pueblos con el nombre de Gallegos, Asturianos, etc.
Al menos, para la cuenca del Duero, en su parte norte hasta el límite con este río, que es la zona de origen del castellano, no hubo tantos movimientos de población, por lo que tenemos que pensar más en una evolución autóctona, a la que no es ajena la expansión del reino de Pamplona sobre regiones como la Bureba, la Rioja Alta o las Merindades de Castilla, que pudieron influir notablemente en la lengua con ese sustrato euskárico.
Como bien sabes, las lenguas, afortunadamente, no son puras, y reciben muchas influencias externas.
En el caso de Palencia, parece claro que por lo menos la mitad occidental de la provincia estaría dentro del ámbito dialectal del astur-leonés oriental. Lo que pasa es que la presión del castellano a partir de finales del siglo XIII o incluso antes hizo con que se fuese perdiendo, de forma que la lengua astur-leonesa dejó de hablarse en la ciudad de León en el siglo XIV.
Para finalizar, si en un mapa comparas los límites del Conventus Asturum de los romanos con la actual extensión del astur-leonés (asturiano, mirandés y dialectos varios), verás una coincidencia casi pasmosa.
Y lo dejo ya. Perdona por el rollo y espero que te sirva como información.
