Viviendo desde hace décadas en un
modelo económico que tiene por motor el consumismo, todos (los ciudadanos; las empresas y la banca) vivíamos por encima de nuestras reales capacidades económicas. Muchos de nosotros tenemos una hipoteca de vivienda, por ejemplo, que se quedará con un elevado porcentaje de nuestra nómina hasta que nos jubilemos, pero aun así, cambiamos el coche (con recurso al crédito), compramos un ordenador o un plasma, etc, es decir: vivimos con dinero prestado. El problema es que las empresas hicieron lo mismo: compraron otras, compraron maquinaria y muchos incrementaron su volumen de producción haciendo lo mismo que el mas común de los ciudadanos y utilizando la misma herramienta: ¡ crédito! Aun que este sistema pudiera parecernos equilibrado, se acaba de demostrar que esa no es la realidad, esto porque la banca, que era la que lo movía todo aportando el capital, pues llevaba mucho tiempo viviendo igual que todos los demás: pidiendo prestado y pagando por ello... Era inevitable la ruptura y eso es lo que sucedió, así que tendremos que encajarnos en una nueva realidad, buscar
modelos económicos distintos y sobretodo nuevos métodos de reparto de riqueza. Cuando se encuentren soluciones para estos temas, podremos entonces considerar que se avanza para el final de la crisis, así que a corto plazo, creo que mas nos vale no hacernos muchas ilusiones.
He querido hablar un poco de este tema, porque hoy mismo, la crisis contactó conmigo: tuve que mandar uno de mis hombres al paro para recortar gastos, pero os aseguro que no me gustó nada tener que hacerlo; son decisiones difíciles... pero hay que tomarlas.