Leyendo una entrada de esta misma sección, titulada "Los castellanohablantes, poco conscientes del multilingüismo" (
http://iberistas.com/foro/viewtopic.php?t=1786) he encontrado algunos comentarios que me han llevado a relacionar el problema planteado sobre los diasistemas lingüísticos extrapolándolo desde una perspectiva de las ciencias biológicas, concretamente, desde el campo de la ecología.
Como todos sabemos, las lenguas es un sistema de comunicación verbal o gestual de propio de una comunidad humana. No se trata de estructuras monolíticas que se perpetúan tanto en el tiempo como en el espacio, si no que, tal como historia nos ha enseñado y la geografía nos sigue enseñando, son claramente dinámicas. Por tanto, la diversidad «intralingüística» es tanto un hecho como una cualidad intrínseca de las mismas.
Pues bien, para abordar tal símil creo que cabría empezar diferenciando qué entendemos por comunidad en biología. Se define como comunidad biológica (biocenosis) al conjunto de organismos de cualquier especie que coexisten en un espacio definido que ofrece las condiciones exteriores necesarias para su supervivencia. Esta definición no es equivalente a lo que en sociolingüística suele definirse por comunidad, ya que hablamos de un conjunto de individuos de una misma especie (
Homo sapiens) que comparten una misma lengua, costumbres, valores, etc. No obstante, sí que existe un término que se correspondería más con este último: la población. Así pues, una población se suele definir como el conjunto de individuos de una misma especie que coexisten en un mismo espacio y tiempo, compartiendo una serie de características comunes que da lugar a una alta cohesión ecológica y reproductiva. Sin embargo, ello no implica la homogeneidad de la población, si no más bien es lo contrario, dado que la variabilidad (genética) poblacional es un factor clave para la supervivencia de la misma.
El caso es que las poblaciones, pueden encontrarse parcialmente aisladas, constituyendo lo que se denomina como metapoblaciones. Una metapoblación es, en palabras del mismo que introdujo el concepto, una población de poblaciones. Una población puede ser descrita como metapoblación si puede ser vista como una colección de subpoblaciones, cada una de las cuales tiene real oportunidad de extinguirse. El término metapoblación podría ser equivalente a lo que en sociolingüística se conoce como diasistemas, extrapolando el hecho las de que las metapoblaciones sean un conjunto subpoblaciones y los diasistemas, un conjunto de dialectos.
Ahora bien, en una metapoblación existe flujo parcial entre los individuos de las diversas subpoblaciones, dado que si éstas se encontrasen aisladas entre sí, desembocarían bien en una especiación (alopátrica, es decir, debida a la existencia de barreras geográficas) o en una extinción. Así pues, en un diasistema ocurre (o debería ocurrir) algo parecido: un «flujo lingüístico» entre los hablantes de los diversos dialectos de la lengua A. Ahora bien, la «especiación o extinción lingüística» de la lengua A es un caso muy diferente al que ocurre en las poblaciones biológicas, dado que la interrupción de dicho «flujo lingüístico» es debida a la irrupción de una lengua B que suplanta a la A, dando como consecuencia la desaparición de la misma o la «especiación» de sus dialectos en otras lenguas. El hecho de que exista especiación constituye la base para entender evolución biológica. Sin embargo, este mecanismo no se da a escalas temporales que el ser humano sea capaz de apreciar en su propia vida, ni siquiera en la de sus sucesivas generaciones. La extinción, a pesar de ser también motor de la evolución, puede ser acelerada mediante la acción humana, tal como ocurre hoy en día. Sin ninguna duda, esto constituye un problema, dado que la desestabilización de las redes tróficas nos afectará, más tarde o temprano, a nuestra propia supervivencia. Es por ello que el conservacionismo se hace cada vez más necesario, dado que la demoledora transformación que los seres humanos hacemos del medio, aunque a primera vista nos resulte beneficiosa, no hacen más que acortar nuestra breve estancia por este planeta. Por ello se hace necesaria una conciencia ecologista en la ciudadanía, dado que somos nosotros mismos los que nos “cargamos” especies y, por ende, ecosistemas. No es la naturaleza la que actúa por sus propios medios.
Recapitulemos al caso de las lenguas A y B. ¿Por qué la A es suplantada por la B? La historia nos puede dar una clara respuesta: imposición de una cultura foránea. La lengua B se ve claramente beneficiada por las instituciones, bajo el dominio de los hablantes de dicha lengua. El flujo entre el diasistema lingüístico A se ve recortado, hasta tal punto que se induce la «especiación» de sus dialectos con el objetivo de favorecer la lengua B y, en último término, lograr la extinción de la lengua A. En consecuencia, al igual que para el caso de la supervivencia de las especies diezmadas por el ser humano hace falta una conciencia ecologista, en el caso de las lenguas nativas es necesaria una conciencia cultural que lleve a cabo un conservacionismo lingüístico.
Muchas veces el único mecanismo para la supervivencia de las lenguas minorizadas está en la lengua estándar. Sin embargo, la estandarización de la lengua no es más que una elaboración artificial de la lengua, planificadas con el fin de convertirse en un
modelo escrito formal de la misma. Existe una gran barrera entre la lengua escrita y la lengua hablada, constituyen dos niveles distintos de comunicación. Pero aun tratándose de un sistema artificial, conforman una muleta que favorece el flujo dentro de la misma lengua y no un mecanismo para perpetuarla estáticamente.
En fin, espero lluvia de críticas (constructivas, no comentarios absurdos) al respecto.
