Para poder ingresar debes estar registrado. Tenga en cuenta que para utilizar la mayoría de las funciones de este sitio, usted tendrá que registrar sus datos. La administración puede conceder permisos adicionales a los usuarios registrados. Por favor, asegúrese de leer las reglas del foro.
Para autenticarse debe estar registrado. Registrarse tomará solo unos pocos segundos y le permitirá un amplio acceso al sistema. La Administración del Sitio puede además otorgar permisos adicionales a los usuarios registrados. Antes de identificarse asegúrese de estar familiarizado con nuestros términos de uso y políticas relacionadas. Por favor lea las reglas de los foros mientras navega por el Sitio.
Registrado: 04 Nov 2007 01:49 Mensajes: 3734 Ubicación: La Línea de la Concepción (Cadíz, Andalucía, IBERIA)
Sugerencias sobre la Ucronía Iberista Nº 001
Sé que anuncie ayer que lo publicaría anoche o esta mañana pero he tenido problemas con el ordenador así que no he podido publicarlo antes. Espero que os guste y que comentéis mucho la ucronía, dando ideas para como desarrollar la ucronía y como queréis que ésta se desarrolle.
EL LEGADO DE LA GLORIOSA
Prólogo (1868-1870):
El 17 de septiembre de 1868, el brigadier de la Armada Juan Bautista Topete, a bordo de la fragata Zaragoza, anclada frente a la bahía de Cádiz, lanzaba un Manifiesto a los gaditanos solicitando su adhesión a un movimiento revolucionario cuya finalidad era expulsar a la reina Isabel II e implantar una verdadera monarquía constitucional.
El almirante Juan Bautista Topete y Carballo
Por primera vez, la Marina participaba en aquellas intervenciones de las fuerzas armadas en la esfera política, tan frecuentes en la España del siglo XIX, que conocemos con el nombre de pronunciamientos. Dos días más tarde, los generales Francisco Serrano y Juan Prim –llegados a Cádiz desde su confinamiento en las islas Canarias, uno, y del exilio en Londres, el otro- unían su firma a la de Topete y a la de otros generales en un nuevo manifiesto, conocido como España con honra, también opuesto a la dinastía reinante, aunque se remitían a una futura reunión de unas Cortes Constituyentes para establecer la forma de gobierno que habría de sustituir a la monarquía isabelina.
El general Juan Prim y Prats
En los días siguientes, el llamamiento fue seguido de forma irregular en numerosos puntos de España por elementos civiles y militares, siendo su suerte incierta hasta que, el 29 de septiembre, el general Serrano, al frente de las tropas revolucionarias, se impuso en el puente de Alcolea (Córdoba) a las fuerzas leales a Isabel II, comandadas por el marqués de Novaliches. La reina, que se encontraba con su Corte en San Sebastián en la última etapa de su veraneo, abandonó el país cruzando la frontera en el ferrocarril del Norte hasta llegar a Biarritz, donde veraneaba la familia imperial francesa, que dispuso para que los ilustres exiliados dispusieran de una estancia provisional a la espera de seguir los acontecimientos en España, sin que entonces la reina supiese que jamás volvería a España.
El general Francisco Serrano y Domínguez
Las causas de esta revolución, denominada la Gloriosa o la Septembrina, fueron principalmente políticas, aunque intervinieron económica y socialmente de forma suficiente como los efectos de una crisis económica de origen financiero y de una crisis de subsistencias debido a las malas cosechas de los años anteriores, debido a la evolución cuasiabsolutista en que se estaba degenerando el sistema político de la monarquía isabelina por medio del poder ejercido por los gobernantes del Partido Moderado, dirigido por el general Ramón María Narváez, y con el beneplácito de la propia Isabel II, llevando a la oposición revolucionaria a opciones políticas que anteriormente se encontraban dentro de los entresijos de la monarquía isabelina, como habían sido el Partido Progresista y la Unión Liberal.
La reina Isabel II en su exilio parisino
La preparación de la Gloriosa empezó por medio del Pacto de Ostende firmado en agosto de 1866, semanas antes del fracaso de la Sargentada del Cuartel de San Gil por los partidos progresista, dirigidos por el general Prim –inspirador de los numerosos pronunciamientos fallidos contra la monarquía de Isabel II-, y demócrata, donde acordaron derribar la monarquía isabelina y elegir el nuevo sistema institucional español tras unas Cortes Constituyentes elegidas por sufragio universal masculino para todos los mayores de 25 años de edad, ya que los progresistas eran mayoritariamente monárquicos mientras que los demócratas eran, en muchos casos, republicanos. Sin embargo, los intentos revolucionarios no fructificaron, aunque al morir el general Leopoldo O’Donnell, líder de la Unión Liberal y otro apoyo de la monarquía isabelina pero despreciado por la propia reina tras retirarle la confianza, en noviembre de 1867, los unionistas, dirigidos ahora por el general Serrano, se adhieran al proyecto revolucionario, que además permitía la generosa ayuda económica de Antonio de Orleans, duque de Montpensier y marido de la infanta Luisa Fernanda de Borbón –hermana de Isabel II-, quien aspiraba conseguir el trono de España para su esposa o para él mismo. Sin embargo, el sistema político isabelino se veía herido fatalmente en marzo de 1868 tras la muerte del general Narváez, el principal valedor de la reina, quien decidió llamar para encargarle el gobierno al moderado Luis González Bravo, él cual fue incapaz de resistir los avances de la inminente revolución.
La batalla de Alcolea (Córdoba)
La toma del poder por parte de los revolucionarios se realizó por medio de 2 breves fases bien distintas: una violenta, que se inició con el pronunciamiento gaditano el 18 de septiembre y concluyó con el triunfo revolucionario en la Batalla de Alcolea, caracterizada por las tácticas empleadas para acceder el poder, el pronunciamiento militar –realizada por los unionistas y, en menor medida, los progresistas- y el alzamiento de paisanos armados –utilizado por los demócratas, al carecer de altos apoyos militares-, creando las milicias populares de los Voluntarios de la Libertad; y otra pacífica, caracterizada por una transferencia de poder pacífica entre las autoridades isabelinas y las proclamadas Juntas Revolucionarias, las cuales sustituyeron prácticamente a las autoridades isabelinas el 1 de octubre y fueron legitimadas por aclamación popular o por elecciones democráticas, siendo el control de las Juntas Revolucionarias, tanto las de carácter municipal como las de carácter provincial y cuyos integrantes eran profesionales liberales (abogados, periodistas), funcionarios (civiles y militares) y comerciantes, mayoritariamente a favor del Partido Progresista dirigido por el general Prim.
El Gobierno Provisional en 1869: Figuerola, Sagasta, Ruiz Zorrilla, Prim, Serrano, Topete, López de Ayala, Romero Ortiz y Lorenzana (foto de J. Laurent).
Aunque existiesen claras diferencias entre los revolucionarios monárquicos y republicanos, todos compartían un ideal reformador que implicaba, al menos, instaurar un régimen liberal más representativo y respetuoso con los derechos de los ciudadanos y llevar a la práctica una política secularizadora y laicista.
Manuel Ruiz Zorrilla
De acuerdo con Prim, el hombre fuerte de la coalición revolucionaria, el 8 de octubre el general Serrano nombró un Gobierno Provisional presidido por él y que contaba con 4 ministros progresistas (Prim, Sagasta, Ruiz Zorrilla y Figuerola) y otros 4 ministros unionistas (Álvarez Lorenzana, Romero Ortiz, Topete y López de Ayala), quedando excluidos los demócratas, lo que motivo la protesta de algunas Juntas provinciales y una acentuada ruptura con los demócratas republicanos cuando el Gobierno Provisional presidido por Serrano declaró el 25 de octubre por medio del Manifiesto a la Nación que estaba a favor de una monarquía parlamentaria, formándose en noviembre una nueva coalición gubernamental que constaba de los progresistas, los unionistas y la minoría demócrata cimbria (como era conocida a la facción monárquica de los demócratas, liderada por Nicolás María Rivero, Cristino Martos y Manuel Becerra), a la cual se le prometió la presidencia de las Cortes en la persona de Nicolás María Rivero. Esto provocó la salida de los demócratas republicanos del Partido Demócrata, formando el Partido Demócrata Republicano –cuyos líderes fueron Francisco Pi y Margall, Estanislao Figueras, Nicolás Salmerón y Emilio Castelar-, el cual se convertiría en el mayor partido de la oposición a la coalición gubernamental, tras los resultados de las elecciones municipales de diciembre de 1868 y de las elecciones generales a Cortes Constituyentes de enero de 1869, en las cuales votó el 70% del censo, constituido por todos los varones mayores de 25 años, siendo las primeras elecciones en España realizadas por sufragio universal masculino.
Práxedes Mateo Sagasta
El resultado de las elecciones generales estableció una composición de las Cortes Constituyentes muy favorable para la coalición gubernamental, la cual fue la siguiente:
- Coalición Gubernamental: 236 diputados (156 progresistas, 69 unionistas y 33 demócratas).
- Partido Demócrata Republicano: 85 diputados (83 republicanos federales y 2 republicanos unitarios).
- Partido Carlista: 20 diputados.
- Independientes de Derecha: 3 diputados.
- Otros: 8 diputados.
- No se incluyen los diputados elegidos en Cuba y en Puerto Rico (18 y 11, respectivamente).
Antonio de Orleans, duque de Montpensier
Con este resultado, Serrano, con el beneplácito de Prim –quien era el verdadero juez en la coalición gubernamental- fue proclamado Presidente del Consejo de Ministros (nombre oficial del presidente del gobierno), y las Cortes Constituyentes decidieron redactar la nueva Constitución, que fue muy adelantada a su tiempo al establecer la soberanía nacional, la separación entre los poderes estatales –legislativo, ejecutivo y judicial-, el sufragio universal masculino, la libertad de prensa –ya decretada con anterioridad por el Gobierno Provisional-, la libertad de asociación y de reunión, la inviolabilidad del domicilio y de correspondencia y las más revolucionarias libertades de enseñanza y de culto, aunque el Estado se comprometía a sostener el culto católico. Y como se esperaba, la coalición gubernamental aprobó la monarquía parlamentaria como forma de gobierno, a pesar de las sublimes intervenciones de los oradores republicanos (Castelar, Pi y Margall, Figueras y Salmerón) a favor de la opción republicana. Así pues, la Constitución fue promulgada el 6 de junio de 1869.
Carlos María de Borbón y Austria-Este, o Carlos VIII para los carlistas
El 18 de junio el general Francisco Serrano fue nombrado oficialmente como Regente del Reino de España, sin poder efectivo, mientras que éste nombró al general Juan Prim como su sucesor como Presidente del Consejo de Ministros, él cual se mantuvo al mismo tiempo como ministro de Guerra y nombró a ministros unionistas y progresistas por igual, con el fin de mantener unida la coalición gubernamental. Sin embargo, el propio Prim también debía de mantener unido al mismo Partido Progresista, dividido en 2 facciones: una parte, liderada por Práxedes Mateo Sagasta, que buscaba mantener la conciliación con los unionistas y deseaba poner punto final a la etapa reformista para asentar los cambios ya realizados; y la otra, mayoritaria en el seno progresista, dirigida por Manuel Ruiz Zorrilla bajo la influencia de los demócratas de Cristino Martos, sostenía que había que reformar el país con una celeridad tal que impidiera la marcha atrás, y que para esa vía reformista la Unión Liberal dirigida por Serrano era un obstáculo. Los sagastinos eran monárquicos y defendían el Estado previsor y los derechos legislados; mientras que los zorrillistas (también denominados radicales) aceptaban que la monarquía era un régimen de transición hacia la república y que los derechos eran ilegislables y, por tanto, el Estado debía ser un instrumento meramente represor de su mal uso.
Fernando de Coburgo, rey viudo de Portugal
Tras esto, las Cortes Constituyentes encargaron a una comisión especial para la búsqueda del nuevo rey, liderada por Prim. Así pues, empezó la búsqueda con fricciones entre los progresistas, que eran partidarios de que el nuevo rey fuese Fernando de Coburgo –viudo de la reina María II de Portugal y padre de Luis I de Portugal, entonces rey portugués- debido a su demostrada imparcialidad política cuando fue rey consorte y regente durante la minoría de edad de Pedro V de Portugal –su hijo mayor que murió sin descendencia, pasando el trono a su hermano Luis- y a la aspiración de la unificación ibérica en la figura de la dinastía ibérica más liberal –los Braganza-, además de que su candidatura se estaba expandiendo gracias a la labor de la acción divulgadora del principal periódico de órbita progresista, que casualmente se llamaba La Iberia; y los unionistas, partidarios de que el nuevo rey fuese Antonio de Orleans, duque de Montpensier –el ambicioso cuñado de Isabel II e hijo del exiliado Luis Felipe I de Francia-. Sin embargo, otros sectores de esos y otros partidos tenían otros candidatos, como el popular general retirado Baldomero Fernández Espartero, el preferido para algunos sectores progresistas; y el pretendiente carlista, Carlos María de Borbón y Austria-Este o Carlos VII para sus seguidores, el perfecto candidato tradicionalista.
Baldomero Fernández Espartero
Así pues, empezó la búsqueda del nuevo rey: ante la negativa reiterada de elegir al duque de Montpensier, a pesar de tener apoyos importantes en la Unión Liberal como el almirante Topete, los progresistas convencieron a los unionistas de sondear la postura de Fernando de Coburgo, el rey viudo de Portugal, que no aceptó la candidatura por motivos personales –se había casado morganáticamente con una cantante de ópera y quería vivir tranquilamente sin intervenciones políticas- y políticos –se negó a aceptar ante la posibilidad de unificar dinásticamente las coronas española y portuguesa si éstas no lo hacían de buen grado tanto internamente como internacionalmente-. Tras la negativa de Fernando de Coburgo, se sondeó a la dinastía saboyana, que estaba acabando con los últimos tramos de la unificación italiana, por lo que se intentó con Amadeo de Saboya, duque de Aosta y segundo hijo de Víctor Manuel II de Italia, y con el joven duque de Genova, Tomás Alberto de Saboya: Sin embargo, el duque de Aosta se negó mientras que la candidatura del duque de Genova, de 13 años, llegó hasta ser aprobada por las Cortes y apoyada por los partidarios del duque de Montpensier –se le prometió al duque de Montpensier que el duque de Genova se casaría con alguna de sus hijas- pero la negativa de su madre y del gobierno italiano frustraron la candidatura.
Amadeo de Saboya, duque de Aosta
Mientras, la búsqueda del nuevo rey tensó aún más la situación política, la cual se hallaba estabilizada tras el compromiso de los partidos de la coalición gubernamental (la Unión Liberal, el Partido Progresista y el Partido Demócrata) de gobernar sin legislar hasta que se eligiera rey. Tras el fracaso de la candidatura del duque de Genova, Ruiz Zorrilla, que ya había iniciado la formación de su propio partido –el Partido Radical-, propuso en enero de 1870 el inicio de una “dictadura liberal”, es decir, comenzar a legislar sin la búsqueda del acuerdo con los unionistas. Esta maniobra de Ruiz Zorrilla quebró el papel de centro de la coalición que estaba jugando el Partido Progresista, y precipitó la oposición de la Unión Liberal. Y esta división se exteriorizó con motivo del plan librecambista del ministro progresista Laureano Figuerola, que pretendía fomentar el crecimiento industrial y comercial eliminando aranceles para aumentar a medio plazo la recaudación tributaria, pero este plan obtuvo la oposición de los unionistas, de los progresistas proteccionistas –liderados por Pascual Madoz- y de los niveladores de Ruiz Zorrilla, que basaban el modelo económico en la reducción del gasto y el aumento de los ingresos con créditos y emisión de deuda pública. Con este contexto, la Unión Liberal vio la ocasión de debilitar al Gobierno presentando una moción de censura que Prim logró vencer el 19 de marzo de 1870. Además, el desgaste revolucionario vino también de parte de varias insurrecciones armadas: en octubre de 1868 se inició el levantamiento independentista en Cuba, mientras que en 1869 los que se levantaron fueron los carlistas –en julio- y los federalistas intransigentes –en septiembre y octubre-, cuya represión de ésta última fue criticada furibundamente por los diputados republicanos y disgustó a los radicales de Ruiz Zorrilla y los demócratas de Cristino Martos. Entretanto, los radicales, desde el Ministerio de Fomento que ocupa el propio Ruiz Zorrilla, se centraban en la secularización de la vida civil, la reducción del presupuesto de la Iglesia y la extensión de los derechos individuales; y en la política sobre las provincias de ultramar se trataba la autonomía para Cuba y Puerto Rico.
PD: Ah, y si no es molestia, si alguien lo puede hacer, creo que debería traducirse correctamente al portugués para que puedan participar nuestros compañeros portugueses.
PD2: A priori, os anuncio que no tendré mucha continuidad con respecto a los plazos de actualización de la ucronía, es decir, puede que actualice muy pronto en un tiempo, o en otro tarde en actualizar. Y os pido que comentéis en el tema y que me déis ideas.
Saludos.
_________________ ¡VIVA IBERIA! Futura unión de España, Portugal, Andorra, Gibraltar, Rosellón e Iparralde. ¡VIVA LOS SAHARA, RIF, ESCOCIA, IRLANDA, PALESTINA Y KURDISTÁN LIBRES E INDEPENDIENTES!
Última edición por Linense el 15 Sep 2008 13:17, editado 1 vez en total
15 Sep 2008 00:47
Linense
Administrador
Registrado: 04 Nov 2007 01:49 Mensajes: 3734 Ubicación: La Línea de la Concepción (Cadíz, Andalucía, IBERIA)
Perdonad si se ha actualizado sin ningun avance en la ucronía pero cuando lo he intentado he tenido problemas con mi ordenador, así que esperaré a mañana para actualizar la ucronía.
Saludos.
_________________ ¡VIVA IBERIA! Futura unión de España, Portugal, Andorra, Gibraltar, Rosellón e Iparralde. ¡VIVA LOS SAHARA, RIF, ESCOCIA, IRLANDA, PALESTINA Y KURDISTÁN LIBRES E INDEPENDIENTES!
15 Sep 2008 00:51
Linense
Administrador
Registrado: 04 Nov 2007 01:49 Mensajes: 3734 Ubicación: La Línea de la Concepción (Cadíz, Andalucía, IBERIA)
EL LEGADO DE LA GLORIOSA
La Guerra de Leopoldo: (1870-1871)
Así estaba la situación en junio de 1870, cuando un agente del gobierno en Berlín, un antiguo unionista llamado Eusebio Salazar y Mazarredo, informó de la aceptación del príncipe prusiano Leopoldo de Hohenzollern-Sigmaringen para su candidatura al trono de España. En febrero de 1870, tras el fracaso de la candidatura del duque de Genova, la comisión parlamentaria fue en busca de un serio candidato al trono de España a los reinos de Europa Central, que fuese católico y que aceptase jurar la Constitución democrática promulgada en junio de 1869. Así pues, se descartaba un supuesto candidato de origen austro-húngaro ante el discurso tradicionalista y neocatólico de los Habsburgos austriacos, y menos aún un candidato bávaro ante la locura genética instituida en la familia real de Baviera. Para Prim y el resto de miembros de la comisión encargada de la búsqueda del nuevo rey veían perfectos a la dinastía reinante en Prusia, los Hohenzollern, la nueva potencia emergente de Europa, pero incumplían con una condición fundamental: eran protestantes. Parecía que la frase de Prim -"¡Encontrar a un rey democrático en Europa es más difícil que encontrar un ateo en el cielo!" tenía toda la razón. Sin embargo, vieron que no todos los Hohenzollern eran protestantes, pues una rama procedente de Suabia –al oeste de Baviera-, los Hohenzollern-Sigmaringen, seguían la fe católica, y además eran conocedores del mundo político, puesto que el cabeza de familia, el príncipe Carlos Antonio de Hohenzollern-Sigmaringen había sido canciller de Prusia entre noviembre de 1858 y marzo de 1862, y su segundo hijo, Carlos, había sido proclamado príncipe de Rumania en abril de 1866. Entonces, ¿por qué el hijo mayor de Carlos Antonio, Leopoldo, no podría ser coronado rey de España si estaba casado con una infanta portuguesa, Antonia de Braganza Wettin, y tenía la sucesión asegurada por medio de tres hijos varones, –Guillermo, Fernando y Carlos Antonio-, además de que establecería una fuerte alianza con la emergente Prusia?
El príncipe prusiano Leopoldo de Hohenzollern-Sigmaringen
Así pues, en aquella época Prim visitó al príncipe Carlos Antonio para proponerle el trono de España a su hijo Leopoldo. Ante esta proposición, Leopoldo tenía sus dudas, como también las tenía el rey Guillermo I de Prusia. Sin embargo, otra persona estaba fuertemente interesado en la posibilidad de colocar un Hohenzollern en el trono de España, estableciendo una fuerte alianza hispano-prusiana: el entonces canciller prusiano, Otto von Bismarck, el canciller de hierro. Tras una serie de sibilinas presiones, Bismarck convenció a los reticentes Leopoldo y Guillermo de las grandes oportunidades que tendría la candidatura, tanto de forma interna como de forma externa, para Prusia. Entonces, el 21 de junio de 1870, el príncipe Leopoldo, tras la aceptación del rey prusiano, aceptó la candidatura para acceder al trono español si las Cortes Españolas le consideraban el candidato idóneo para ello, siendo anunciada telegráficamente ese mismo día por el emisario español –Salazar y Mazarredo- la aceptación de Leopoldo a Ruiz Zorrilla, presidente de las Cortes desde enero de 1870, y a Prim que salía para Madrid llevando la aceptación del príncipe Leopoldo y que llegaría alrededor del día 6 de julio, a tiempo de que las Cortes, que estaban impacientes por empezar las vacaciones estivales, votasen la proclamación. Sin embargo, Salazar y Mazarredo y sus colaboradores no viajaron solos, puesto que les acompañaban para seguridad suya y del secretismo de la propia candidatura para salvaguardarla, algunos agentes secretos prusianos elegidos por el propio Bismarck.
Sin embargo, los prusianos no eran los únicos que tenían espías operando en Madrid. La Francia del emperador Napoleón III veía la situación revolucionaria de España con una mezcla de interés y desconfianza, y había enviado agentes secretos para informarse de primera mano de todos los posibles eventos. En esencia, esta política exterior era muy común en las periódicas intervenciones que el Segundo Imperio Francés había estado realizando en su vecino del sur desde principios de la segunda mitad del siglo XIX, pero en esta ocasión existía una sustancial diferencia: los crecientes errores de la política exterior del Segundo Imperio Francés –el apoyo francés a la rebelión polaca en 1863 dañó la alianza franco-rusa; la falta de apoyo francés a Austria en la Guerra de las Siete Semanas contra Prusia ofendió a los austriacos; el apoyo francés a la posición del Papa en Roma había enojado a los inicialmente amigos italianos; y en América, los Estados Unidos no olvidaban todavía la aventura imperial en México y los flirteos con los confederados en la reciente Guerra Civil Estadounidense; sin contar que la ineficacia de la política exterior francesa había favorecido el crecimiento de Prusia- habían dejado aislada internacionalmente a Francia, teniendo únicamente a 2 potencias europeas con relaciones amigables: el Reino Unido y España, pero el Reino Unido estaba concentrado en su imperio colonial y evitaba implicarse directamente en los asuntos europeos –además de que no se fiaba de Napoleón III, pues aún recordaban sus declaraciones de 1866 para anexionarse Bélgica y Luxemburgo aprovechando la Guerra de las Siete Semanas entre 1866 y 1867- , mientras que España había sido una gran aliada con Isabel II pero tras la inesperada revolución de 1868 estaba buscando un nuevo rey, un acontecimiento que podría cambiar de manera sustancial el equilibrio político europeo.
El canciller prusiano, Otto von Bismarck
Desde un punto de vista personal, Napoleón III estaba especialmente contrario a la posibilidad de que el duque de Montpensier accediera al trono español, pues no solo completaría el aislamiento internacional de Francia sino que el duque de Montpensier era hijo de Luis Felipe I de Francia, el rey que derrocó Napoleón III, por lo que la llegada de Montpensier al trono español podría conducir directamente contra la estabilidad del poder interno de Napoleón III en Francia.
Sobre las candidaturas al trono español, éstas y las negociaciones al respecto eran secretas, pero los agentes franceses en España, con el embajador Mercier de Lostende como su líder, sabían jugar sus cartas, o al menos eso se piensa. Tras el regreso de la delegación oficial, con Prim a la cabeza, los agentes franceses empiezan a presiona y sobornar a diferentes figuras políticas para que les informe sobre todo, con tal de averiguar quienes eran los candidatos al trono español. Sin embargo, estas acciones son poco efectivas, debido a la cooperación de los políticos españoles que recuerdan que Napoleón III apoyaba el régimen de Isabel II y que ella misma se encuentra exiliada plácidamente en el país galo a la espera de que la Gloriosa fracase y vuelva la monarquía borbónica a España, en su persona o en la de su hijo Alfonso. También pudo deberse dicha ineficacia a la eficacia de los agentes de Bismarck en socavar los esfuerzos franceses.
El emperador francés, Napoleón III
Sin embargo, el embajador francés consiguió una cena privada con Ruiz Zorrilla, el presidente de las Cortes y miembro de la comisión parlamentaria en busca del nuevo rey. La informal reunión entre el político español y el francés empezó sobre asuntos triviales, y cuando Lostende pensó que el camino esta lo suficiente preparado, tocó el tema de la búsqueda del nuevo rey, mencionando a Montpensier, al cual Ruiz Zorrilla define como un ambicioso bufón del que esta descartado por su excesiva ambición y el duelo a pistola sucedido en marzo de 1870 entre él y el infante Enrique de Borbón, que acabó muerto, y al que solo los unionistas incondicionales liderados por Topete le votarían. Entonces, Lostende preguntó a Ruiz Zorrilla quien tendría alguna oportunidad para acceder al trono, y el español, que había adivinado las intenciones del francés, regateo como pudo recordando las negociaciones para volver a intentar la candidatura de Amadeo de Saboya en caso de que fracasase la de Leopoldo de Hohenzollern, por lo que anunció a Lostende que estaban en vías de lograr la aceptación del príncipe italiano. La reunión finalizó poco después y Lostende regresó a su casa, desde la cual envió una carta urgente para París anunciando que no habría problemas para Francia referentes a la cuestión sucesoria española, puesto que seguramente sería un príncipe italiano, el duque de Aosta, quien obtendría el trono.
Entretanto, cuando llegó Salazar y Mazarredo con la aceptación de Leopoldo el 6 de julio de 1870, se llevó inmediatamente a las Cortes Constituyentes, que tras aceptarla, se votó al día siguiente, obteniendo el siguiente resultado:
- Leopoldo de Hohenzollern-Sigmaringen: 217 diputados.
- República Federal: 55 diputados.
- Antonio de Orleans: 17 diputados.
- Carlos de Borbón y Austria-Este: 9 diputados.
- Baldomero Espartero: 8 diputados.
- Alfonso de Borbón: 2 diputados.
- República Unitaria: 2 diputados.
- República: 1 diputado.
- Votos en blanco: 12 diputados.
- Ausencias: 27 diputados.
Con este resultado, el presidente de las Cortes, Manuel Ruiz Zorrilla, declaró “Queda elegido Rey de los españoles el señor príncipe Leopoldo de Hohenzollern-Sigmaringen”, en medio de una atronadora ovación.
A la mañana siguiente, España despertó ilusionada ante la proclamación de un nuevo rey, al cual la prensa catalogaba como un ejemplo contemporáneo de Carlos I –ambos procedían del Imperio Alemán, aunque el de Carlos I de España y V de Alemania fuese el Sacro Imperio Romano Germánico, y que iniciarían una nueva dinastía-, a pesar de que el apellido de Leopoldo fue tomado a chiste, apodandole ¡Olé, olé si me eligen!. Sin embargo, la noticia impactó también en Italia, en la cual desde el punto de vista de los políticos italianos todavía estaban abiertas las negociaciones para que Amadeo de Saboya aceptase ser el nuevo rey español –aunque cuando llegó la noticia de la aceptación de Leopoldo a Madrid, Prim ordenó parar inmediatamente las negociaciones sobre la candidatura del duque de Aosta-, y, sobre todo, en Francia, donde reinaba un sentimiento popular de que Prim y Bismarck acababan de apuñalar por la espalda a toda Francia con la aceptación de la candidatura de Leopoldo de Hohenzollern-Sigmaringen como nuevo rey de España.
El presidente y general Juan Prim y Prats
En París el insulto de España y Prusia había llegado a tal grado para Napoleón III, su gobierno y su pueblo, que envió inmediatamente cartas de protestas a Madrid, solicitando la anulación de la votación, pero el ministro de Gobernación, Práxedes Mateo Sagasta, le espetó al embajador Lostende: “¡España es una nación soberana y no aceptamos interferencias de nadie! ¡Vengan de donde vengan! ¡Las Cortes han hablado!”. Napoleón III también ordenó protestar a Berlín con el fin de hacer que el propio Leopoldo renunciara la corona española, o hacer que el rey Guillermo I de Prusia obligase a Leopoldo a renunciarla, pero la desfachatez e impetuosidad francesas y la astucia política de Bismarck hicieron que, ante la negativa prusiana y española, el Segundo Imperio Francés declarase la guerra a ambas naciones el 15 de julio de 1870 .
El regente y general Francisco Serrano y Domínguez
Mientras, en España se veía con estupor la situación generada por la reacción francesa, pero ante la declaración de guerra por parte de Francia, el general Prim no tuvo otra opción que plantar batalla a los franceses, por lo que delegó provisionalmente el gobierno en manos de Práxedes Mateo Sagasta, el ministro de Gobernación, y comandó en persona las tropas establecidas en el litoral mediterráneo para defender el paso de La Junquera, mientras que Serrano, que seguía siendo oficialmente regente hasta la jura constitucional del rey elegido por las Cortes, fue el encargado de dirigir las tropas establecidas en el litoral cantábrico y en las Vascongadas, hacía lo propio con el paso de Irún, con la ayuda inesperada de los carlistas moderados, los cuales se encontraban indignados ante Francia aunque no apoyaban la entrada de un prusiano en el trono español. A su vez, Prim veía ilusionado la decisión británica de no intervenir, lo que evitaría una guerra contra Gran Bretaña con un ejército en horas bajas.
Mientras, en el frente franco-prusiano, Bismarck, que ha obtenido el apoyo de la Federación Alemana del Norte y de los Estados de Alemania del Sur, reúne un gran ejército que deja que el ejército imperial francés entré en territorio alemán- concretamente en Saarbrücken-, para tenderles la trampa. Así, poco a poco, tras el inicial empuje francés, vencen las fuerzas prusianas comandadas por el mariscal Helmuth von Moltke hasta que vencen al propio Napoleón III en la batalla de Sedán a principios de agosto, mientras en París se proclama un gobierno provisional de corte republicano dirigido por el general Louis Jules Trochu.
Napoleón III y Otto von Bismarck tras la batalla de Sedán
Entretanto, los enfrentamientos armados entre el ejército francés y las tropas españolas son fuertes, pero las pobres defensas españoles resisten gracias al ingenio militar de Prim y Serrano, pero tras las primeras derrotas francesas en el frente alemán, Prim ordena una gran ofensiva sobre el Rosellón, cayendo Perpiñán el 14 de agosto tras una semana de sitio. Serrano hace lo propio en el frente navarro pero su ofensiva es frenada a pocos kilómetros de Bayona y Biarritz ante los inesperados ataques de las milicias populares formadas por campesinos de la zona.
Mientras todo esto ocurre, en el reino de Italia gobernado por Víctor Manuel II se vio la oportunidad perfecta para hacerse con el control de Roma, protegida por una guarnición francesa para proteger al Papa- la cual Napoleón III llamó inmediatamente a filas para el frente pirenaico-, y conquistar Córcega, Niza y Saboya –en el caso de la reconquista de Niza y Saboya se dudó mucho por el gran apoyo popular recibido a la incorporación a Francia en los referendos de 1860, pero se desechó la idea de no reconquistarlos prontamente-. Así pues, mandó una flota dirigida por Giuseppe Garibaldi para conquistar Córcega mientras varios destacamentos italianos iniciaban un ataque por sorpresa en Niza, donde obtuvieron ayuda de los monegascos, y Saboya a la vez trataba de buscar una solución pacífica con respecto a la cuestión romana, pero el Papa se negó en rotundo, por lo que finalmente entró por la fuerza, quedando el Papa como un prisionero en el Vaticano. A mediados de noviembre de 1870, Garibaldi se había hecho con el control de Córcega y Víctor Manuel II entraba ovacionado en Roma, al mismo tiempo que se hacía efectivo el control italiano de Niza y Saboya, acabando finalmente la unificación italiana, a pesar de que un sector nacionalista italiano consideraba que todavía quedaban provincias italianas por liberar, a las que llamaron irredentas.
Sin embargo, ante el panorama bélico, el nuevo gobierno republicano francés no cedió ante el envite antifrancés y deshecho la oferta de paz de Bismarck –en la que se Francia cedería parte de la Alsacia, reconocería a Leopoldo como rey español y establecería una cuantiosa indemnización para Prusia, España e Italia-, por lo que la guerra continuó a lo largo de otoño de 1870, aunque Paría ya estaba asediado desde principios de septiembre. No obstante, la ciudad defendida por sus propios ciudadanos siguió luchando contra los prusianos hasta enero de 1871, mientras las tropas de Prim controlaban completamente el Rosellón y se dirigían hacia Toulouse, a la vez las flotas hispano-italiana y francesa luchaban a unas pocas millas de Marsella, y que Serrano, tras vencer la resistencia de Bayona y Biarritz, conquistaba rápidamente Pau y se dirigía también a Toulouse.
La infanta portuguesa Antonia de Braganza Wettin, esposa de Leopoldo de Hohenzollern-Sigmaringen
A finales de enero de 1871, cuando Prim y Serrano sitiaban Toulouse, la flota hispano-italiana bombardeaba Marsella y las tropas italianas llegaban a Lyon, el gobierno provisional francés buscó un armisticio, pero los términos quedaron en manos de los vencedores, que fueron los siguientes:
- Francia reconoce al príncipe prusiano Leopoldo de Hohenzollern-Sigmaringen como Rey de España.
- Francia reconoce el Segundo Imperio Alemán, cuyo emperador es el vigente rey prusiano, Guillermo I de Prusia, tras la unificación de la Federación Alemana del Norte con los Estados de Alemania del Sur.
- Francia reconoce la unificación italiana realizada bajo el Reino de Italia gobernado por Víctor Manuel II.
- El Segundo Imperio Alemán obtiene los territorios completos de Alsacia y Lorena.
- El Reino de España obtiene el territorio del Rosellón y los derechos correspondientes al título de co-príncipe de Andorra, él cual quedará en manos del titular de la corona española.
- El Reino de Italia obtiene la isla de Córcega y las regiones de Saboya y Niza.
- El Principado de Mónaco se le reconoce como soberano de la villa nizarda de Mentan.
- Francia indemnizara a cada potencia vencedora (Alemania, España e Italia) por costes de guerra 5.000 millones de francos.
- La ocupación militar extranjera realizada por el Segundo Imperio Alemán, el Reino de España y el Reino de Italia en los territorios no cedidos a las potencias vencedores se mantendrá hasta al cobro total de las indemnizaciones a los vencedores.
Proclamación de Guillermo I de Prusia como emperador alemán en Versalles
Así pues, el 10 de enero de 1871 se firmaba en París, ocupada por los alemanes, el tratado de Versalles, donde además se coronaba a Guillermo I de Prusia como emperador alemán en la Galería de los Espejos del Palacio de Versalles. ¡Paradojas de la vida! Los franceses habían iniciado la guerra para evitar colocar un Hohenzollern en el trono español y ahora veían como el rey de Prusia se coronaba en Versalles como emperador alemán. ¡Los alemanes habían humillado a Francia!
Sin embargo, las hostilidades siguieron hasta la completa capitulación de las tropas dirigidas por el político León Gambetta desde Burdeos –emplazamiento del gobierno provisional tras la capitulación de París- a finales de marzo de 1871, dándose la confirmación oficial de las cláusulas pactadas en el tratado de Versalles mediante el tratado de Turín firmado el 1 de abril de 1871, aunque el gobierno provisional francés tuvo que reprimir duramente, con ayuda de los prusianos, la Comuna de París, un gobierno revolucionario de corte obrerista que se inició en marzo, a principios de mayo de 1871.
Destrucción de la Columna Vendôme durante la Comuna de París
Mientras, en España la situación de jubilo patriótico ante la victoria contra el enemigo francés, a priori mejor preparado que el español –aunque hay que tener en cuenta que Francia luchaba en tres frentes al mismo tiempo-, y, además de que se le reconociera internacionalmente a Leopoldo como rey español, al mismo tiempo regresaba a soberanía española el Rosellón, un territorio catalán perdido hace dos siglos en la Paz de los Pirineos (1659) frente a la Francia de Luis XIV. Este hecho provocó que las dudas que tenían muchos españoles ante el hecho de que Leopoldo fuese extranjero se olvidaron, y llenó a la sociedad española con una ola de optimismo inédita en el país ibérico.
Así fue como, casi siete meses después, a principios de marzo de 1871, Leopoldo, su familia y la delegación parlamentaria española, que viajó hasta Reichenhall (Baviera) en julio de 1870 para darle la notificación de la votación parlamentaria y para que Leopoldo aceptará su elección –cosa que hizo el 18 de julio- pero que se tuvo que quedar allí tras imposibilitarse el regreso inmediato a España debido a la guerra; volvían a España por medio de la fragata blindada Numancia, la cual había sido el primer buque blindado de la historia que había dado la vuelta al mundo, desembarcando en Cartagena – se embarcó en Génova, ya que él, Leopoldo y la delegación habían estado en Turín por las negociaciones con respecto al tratado de Turín, confirmatorio de las cláusulas del tratado de Versalles- el 2 de abril de 1871, siendo recibido por el general Prim, que acababa de regresar del frente pirenaico y devueltos sus funciones como Presidente del Consejo de Ministros, Sagasta, Ruiz Zorrilla –el presidente de las Cortes-, y el resto de principales autoridades del estado.
Leopoldo de Hohenzollern-Sigmaringen embarca rumbo a Cartagena
Ante una fervorosa multitud, Leopoldo, en perfecto castellano aunque con un fuerte acento –durante la guerra Leopoldo aprovechó para profundizar sus conocimientos del castellano, pronunció un discurso patriótico alabando el grandioso pasado de España y la grandeza que le espera a España en el futuro, además de dar las gracias a los españoles que han luchado en la guerra y dándoles honores, tanto a los vivos como a los muertos. Luego, el presidente Prim lanzó un discurso bien medido en el que establecía las numerosas similitudes entre Leopoldo y Carlos I y V de Alemania, y destacando que la llegada de Leopoldo al trono español sería el comienzo de una nueva era en la historia de España y del mundo, como lo fue Carlos I en su tiempo.
La mañana del 5 de abril de 1871, Leopoldo, y el resto de principales autoridades españolas con Prim a la cabeza, llegó a Madrid, donde le esperaban multitudes de españoles esperando por la llegada del nuevo rey –aunque algunos, como un grupo liderado por el intransigente republicano José Paúl y Angulo, tenían la intención de atentar contra Leopoldo y Prim, que estaban en el mismo carruaje saludando a los madrileños-, los cuales escucharon discursos similares a los pronunciados en Cartagena, tras pronunciar poco antes el preceptivo juramento constitucional en el Palacio de las Cortes y ser proclamado, por el presidente de las Cortes –Manuel Ruiz Zorrilla-, como rey con el nombre de Leopoldo I de España, a la vez que su hijo mayor, de siete años recién cumplidos, era proclamado como príncipe de Asturias con el nombre de Guillermo. Así comenzaba el reinado de la dinastía Hohenzollern-Sigmaringen en España.
PD: Si alguien pudiese hacerlo, le pido el favor de hacer un mapa de Europa Occidental con los cambios establecidos tras el tratado de Versalles de la ucronía para ponerlo en la ucronía. Y por cierto, a lo que me referio con la Lorena completa es a toda, no solo la porción que se obtuvó de verdad Alemania en 1871. Podréis ver su tamaño real si buscáis su página en la Wikipedia.
PD2: El cuadro cuya leyenda es que Leopoldo embarca para Cartagena es en realidad el de Amadeo embarcando para Cartagena, pero como ambos príncipes tenían una barba similar, creo que viene perfecto, y se puede explicar los escudos saboyanos del fondo con la explicación de que embarca desde Italia debido a su presencia en las negociaciones del tratado de Turín.
Saludos.
_________________ ¡VIVA IBERIA! Futura unión de España, Portugal, Andorra, Gibraltar, Rosellón e Iparralde. ¡VIVA LOS SAHARA, RIF, ESCOCIA, IRLANDA, PALESTINA Y KURDISTÁN LIBRES E INDEPENDIENTES!
Última edición por Linense el 15 Sep 2008 13:39, editado 2 veces en total
No he podido leerlo todo, pero pinta interesante, ahora me resulta complicado, perosi dentro de una semana nadie te ha ayudado te echare un cable con lo del mapa.
_________________ Seid umschlungen, Millionen!
15 Sep 2008 12:38
Linense
Administrador
Registrado: 04 Nov 2007 01:49 Mensajes: 3734 Ubicación: La Línea de la Concepción (Cadíz, Andalucía, IBERIA)
carlosos escribió:
No he podido leerlo todo, pero pinta interesante, ahora me resulta complicado, perosi dentro de una semana nadie te ha ayudado te echare un cable con lo del mapa.
OK Carlosos, pero si es posible hacer ese mapa con la siguiente condición, mejor aún sería: Que parezca que es de 1871, o por lo menos antiguo, al menos en el diseño.
_________________ ¡VIVA IBERIA! Futura unión de España, Portugal, Andorra, Gibraltar, Rosellón e Iparralde. ¡VIVA LOS SAHARA, RIF, ESCOCIA, IRLANDA, PALESTINA Y KURDISTÁN LIBRES E INDEPENDIENTES!
Registrado: 04 Nov 2007 01:49 Mensajes: 3734 Ubicación: La Línea de la Concepción (Cadíz, Andalucía, IBERIA)
carlosos escribió:
Has hablado ya con Condottiero?
Estoy esperando a que lea el nuevo fragmento de la ucronía.
_________________ ¡VIVA IBERIA! Futura unión de España, Portugal, Andorra, Gibraltar, Rosellón e Iparralde. ¡VIVA LOS SAHARA, RIF, ESCOCIA, IRLANDA, PALESTINA Y KURDISTÁN LIBRES E INDEPENDIENTES!
15 Sep 2008 12:50
Ra's al Ghul
Iberista
Registrado: 02 May 2008 12:42 Mensajes: 629 Ubicación: La Línea de la Concepción
Cuando termines la ucronia podías pasarla a formato pdf.
_________________ Ad infinitum
15 Sep 2008 12:52
Condottiero
Registrado: 04 Ago 2008 12:51 Mensajes: 46
Me ha gustado por ahora, simplemente quería hacer un par de comentarios:
* Creo que el Imperio Británico no se habría abstenido de intervenir en el caso de una coalición tan grande contra Francia.
* Aunque la flota francesa era impresionante, la segunda del mundo detrás de la británica, las marinas de guerra italiana y española no eran moco de pavo, siendo la tercera y la cuarta en ese hipotético ranking. Con lo que la ocupación de Córcega y la derrota francesa no son tan descabelladas.
Yo si quieres te hago el mapa, me queda de leer mas o menos la mitad, pero por ahora, e de decir, que te vas a llevar el premio iberistas al literato del año.
P.D. Voy a hacer un hilo de cuestiones para la ucronía y otro unicamente para la historia, para que esté todo mas ordenado.
15 Sep 2008 13:09
Linense
Administrador
Registrado: 04 Nov 2007 01:49 Mensajes: 3734 Ubicación: La Línea de la Concepción (Cadíz, Andalucía, IBERIA)
A sugerencia de Beto, como en este tema ya hay comentarios sobre la ucronía, he decidido que este tema será para comentar la ucronía, y realizaré un nuevo tema con solo el contenido de la ucronía, para que todos los que quieran puedan leerlo sin que le molesten los comentarios. Aunque no os preocupéis, pues seguiré publicando los fragmentos en este tema para que lo comentéis sin ningun tipo de problemas.
Saludos.
_________________ ¡VIVA IBERIA! Futura unión de España, Portugal, Andorra, Gibraltar, Rosellón e Iparralde. ¡VIVA LOS SAHARA, RIF, ESCOCIA, IRLANDA, PALESTINA Y KURDISTÁN LIBRES E INDEPENDIENTES!
15 Sep 2008 13:19
Mister
Iberista
Registrado: 11 Jun 2008 13:05 Mensajes: 481 Ubicación: La Rioja-Iberia
En general la ucronia pinta estupendamente y esta bien desarrollada,con hechos que perfectamente pudiesen haber ocurrido (¿Por casualidad has pedido consejo a Condottiero, nuestro experto en ucronias ? ),me ha gustado sobre todo el como españa derrota a francia con hechos perfectamente pousibles y logicos,porque españa en el siglo XIX no es que fuera una nacion potente en lo militar y por si sola hubiera sido imposible que pudiese lleagar hasta donde llego en su incursion.
Quizas el unico "pero" seria el apoyo carlista,porque conociendo a la gente española en politica (se ven mas como enemigos que como rivales),aunque yo no poseo el nivel historico que teneis tu o Condottiero y tambien es bien cierto el dicho de que los españoles luchamos entre nosotros y solo se unen cunado el enemigo es externo..
15 Sep 2008 13:36
Linense
Administrador
Registrado: 04 Nov 2007 01:49 Mensajes: 3734 Ubicación: La Línea de la Concepción (Cadíz, Andalucía, IBERIA)
Por cierto, los miembros que queráis hacer ese mapa para la ucronía, os recuerdo los cambios:
- España obtiene el Rosellón.
- Alemania obtiene las regiones completas de Alsacia y Lorena.
- Italia obtiene Niza, Saboya y Córcega.
- Mónaco obtiene la villa nizarda (de Niza) de Menton.
Y también, si es posible que sea de diseño de la época.
Por cierto, os pongo el mapa de esas regiones:
Rosellón:
La Fenolleda es una comarca occitana que no era parte del Rosellón pero se le incluyo en el departamento de los Pirineos Orientales.
Lorena
Alsacia:
Niza:
Saboya fue dividia en 2 departamentos: Saboya y Alta Saboya
Saboya:
Alta Saboya:
Menton es la villa francesa entre Mónaco y la frontera italiana.
Córcega:
_________________ ¡VIVA IBERIA! Futura unión de España, Portugal, Andorra, Gibraltar, Rosellón e Iparralde. ¡VIVA LOS SAHARA, RIF, ESCOCIA, IRLANDA, PALESTINA Y KURDISTÁN LIBRES E INDEPENDIENTES!
Gracias por el mapa, pero decía de Europa Occidental (aunque ahora que lo pienso lo ideal sería como el del mapa del final del mensaje), incluyendo hasta, por lo menos la totalidad del Imperio Alemán, para que se comparasen los demás cambios territoriales. Además, con respecto al diseño, chapeau. Te ha quedado perfecto y muy realista.
PD: Para meter una imagen, tienes que buscar en propiedades de la imagen y poner la dirección de la imagen entre los siguientes corchetes: [img]X[/img] X= dirección de la imagen.
PD2: Lo he intentado hacer con tu imagen pero no sale.
_________________ ¡VIVA IBERIA! Futura unión de España, Portugal, Andorra, Gibraltar, Rosellón e Iparralde. ¡VIVA LOS SAHARA, RIF, ESCOCIA, IRLANDA, PALESTINA Y KURDISTÁN LIBRES E INDEPENDIENTES!
Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 0 invitados
No puede abrir nuevos temas en este Foro No puede responder a temas en este Foro No puede editar sus mensajes en este Foro No puede borrar sus mensajes en este Foro No puede enviar adjuntos en este Foro